MAS ALLÁ DE LOS NÚMEROS, ¿SERÁ POSIBLE ALCANZAR EL CUARTO 90 PARA EL 2030?

COMUNICADO PÚBLICO

PRIMERO DE DICIEMBRE 2020                                    

COMUNICADO PÚBLICO, versión descargable

El primero de diciembre del 2020 se conmemora un año más de la respuesta mundial al VIH, esta vez en medio de la pandemia de la Covid-19, lo cual sin duda marcará un hito en la historia de la humanidad y la salud pública y que ha provocado una grave crisis mundial que afecta a todas las personas, en especial a las más vulnerables y excluidas de la sociedad. 

Este 2020 también se cumplen 20 años de la promulgación de la Ley para la Prevención y Asistencia Integral del VIH/sida (Registro Oficial 58, 14 de abril de 2000), una normativa que poco se ha cumplido, que de acuerdo a la dinámica de la epidemia ahora resulta caduca y obsoleta y que quedó en el limbo con el veto total del proyecto del nuevo Código Orgánico de la Salud. 

Más allá de las cifras epidemiológicas, que son muy escasas en el Ecuador, la respuesta al VIH en el año 2020, en el contexto de la Covid-19, se ha desarrollado con un sistema de salud al límite con grandes desafíos que deben ser abordados con mucha responsabilidad y liderazgo por la Autoridad Sanitaria Nacional responsable de conducir la política nacional de respuesta al VIH y con una participación más efectiva de las organizaciones de la sociedad civil en el marco del Plan Estratégico Nacional, para lograr frenar el estigma y la discriminación y superar las barreras para el acceso a servicios de prevención, atención y apoyo en VIH. 

Para el año 2020 también estaba previsto alcanzar los objetivos 90-90-90 (90% de las personas con VIH conocen su diagnóstico, de las cuales el 90% están en tratamiento ARV y de esas el 90% mantienen su carga viral indetectable), con el propósito de avanzar hacia el cumplimiento de la meta 3.3 “Para 2030, poner fin a las epidemias del sida, la tuberculosis, la malaria…” del Objetivo 3 “Salud y Bienestar” de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).  El Ecuador avanza, pero aún no cumple ese compromiso asumido en la Declaración Política sobre VIH/sida (NN.UU. 2016); según información oficial, en el país viven con VIH alrededor de 50 mil personas y las metas alcanzadas indican que cerca del 80% de las personas que tienen VIH conocen su diagnóstico, el 66% están en tratamiento ARV y cerca del 50% mantienen una carga viral suprimida (ONUSIDA 2019).

Estos indicadores reflejan la necesidad imperiosa de redoblar los esfuerzos, las acciones, el presupuesto, pero sobre todo el compromiso y la voluntad política para desarrollar una respuesta multisectorial de forma conjunta y planificada, no solo para alcanzar los objetivos 90-90-90, sino para cumplir con la meta al 2030 de poner fin a la epidemia del VIH.  

Pero atrás de los números y porcentajes hay personas de carne y hueso que requieren satisfacer sus necesidades básicas y ejercer plenamente sus derechos, además del acceso a la prevención, atención y tratamiento antirretroviral.  Por eso, desde la comunidad internacional del VIH se impulsa el cuarto 90, esto es, que el 90% de las personas con VIH en tratamiento antirretroviral y con carga viral indetectable tengan una buena calidad de vida, tomando en cuenta que la expectativa de vida de las personas con VIH es ahora casi igual a la de la población general.  

Al respecto, ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han reconocido que la supresión viral no debe ser el objetivo final de la cascada de atención a las personas con VIH, sino que se debería ir mucho más allá y conseguir también una mejora de su calidad de vida.  El reto para impulsar el cuarto 90 es establecer cómo medir su progreso, lo cual sería en base a indicadores que se construyan sobre la calidad de vida percibida por cada persona, sus comorbilidades y su proceso de envejecimiento. 

Alcanzar todas estas metas y objetivos es un enorme reto que se presenta para el mundo entero en esta nueva década y así poder pensar que para el 2030 se logrará poner fin a la epidemia del VIH que, según cifras de ONUSIDA, reporta desde el inicio de la epidemia hasta finales del 2019 un total de 76 millones [55,9 millones–100 millones] de personas que han contraído el VIH, de las cuales 33 millones [24,8 millones–42,2 millones] han fallecido a causa de enfermedades relacionadas con el sida y, solo en el año 2019, al menos 2 millones de personas contrajeron el virus y unas 690 mil [500.000–970.000] fallecieron a causa del sida en todo el mundo.

El reto está planteado, las futuras generaciones serán las beneficiadas o perjudicadas por las decisiones y acciones que se tomen hoy y la vida de millones de personas está de por medio.  Ahora se cuenta con mucha más información sobre VIH y sus efectos nocivos para la sociedad en general, pero sobre todo para las poblaciones más expuestas o de mayor riesgo y hay muchos más avances científicos en materia de prevención, atención y tratamiento, solo falta una acción acelerada y eficaz, con solidaridad mundial y responsabilidad compartida, en la que todas y todos podemos colaborar.

 

En honor a las personas fallecidas a causa del sida y
solidaridad con las personas que viven con VIH.

FUNDACIÓN MATICES
Por el derecho a la salud
Quito – Ecuador
1 diciembre 2020